Nuestra querida Colombia con el apoyo de la hermana República de Chile y por los 205 años de Realismo Mágico.
Categoría: Alemania

Colombia

S.E. Álvaro Echeverría Embajador de Colombia en Chile

Señoras y Señores Subsecretarias y Subsecretarios del Gobierno Chileno,

Señor Nuncio Apostólico, Decano del Cuerpo Diplomático,

Señoras y Señores Embajadoras y Embajadores y demás miembros del Cuerpo Diplomático y Agregadurías militares, navales, aéreas y policiales, acreditadas ante el Gobierno de Chile,

Señoras y Señores Directoras y Directores del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile,

Señoras y Señores Directoras y Directores de otros Ministerios y entidades públicas chilenas,

Señores Generales y demás Oficiales de Carabineros de Chile y de las Fuerzas Armadas Chilenas,

Señores y Señoras Directores de la Policía de Investigaciones,

Señoras y Señores Alcaldes y Autoridades varias de las municipalidades del Area Metropolitana,

Señoras y Señores Directores y Presidentes de Empresas Chilenas y Colombianas,

Señoras y Señores funcionarios de la misión diplomática de Colombia en Chile,

AMIGOS Y AMIGAS:

Conmemorar con ustedes los 204 años del levantamiento popular acaecido en la plaza principal de Santafé de Bogotá (capital del virreinato de la Nueva Granada en 1810), en el que un grupo de patriotas elevaron su voz para reclamar su sueño de libertad, justicia y derecho de autodeterminación constituye, para la representación diplomática de Colombia en Chile, un gran honor y un verdadero placer.

Bienvenidos todos y gracias por acompañarnos!

Celebrarlo además, rodeados de las MARIPOSAS AMARILLAS que Garcia Marquez plasmara en la literatura universal como símbolo del “Realismo Mágico”, es adicionalmente, emotivo!

Y es que, hace tan solo unos meses partió a encontrarse con “Remedios la Bella”, el GABO de Macondo, de Colombia, de América Latina. Dejándonos –dibujado en sus libros– un retrato maravilloso de un pueblo de gentes pobres, sencillas y curtidas por una dura realidad que, sin embargo, se empeñan en soñar alegres y festivos; se atreven a crear y recrear su dura realidad para darle sentido; insisten en descubrir la magia, la ternura y el amor por la vida, como, a no dudar, lo soñaron aquellos criollos, aquellos campesinos, y aquellos indígenas que el 20 de julio de 1810 se sublevaron contra un régimen ajeno, distante y opresivo que les negaba su opción de construir una nación inclusiva, justa y pacífica.

Conmemoramos entonces 204 años de búsqueda de progreso. Un poco más de dos siglos de refrendación de nuestra identidad, de encuentros, de autenticidad, de sueños y realizaciones y ello, – todo -, vale la pena celebrarlo!

No obstante, esa Colombia soñada, ése país del Coronel Aureliano Buendía, esa nación diversa, alegre y pujante ha debido lidiar — porque es compleja y muchas veces contradictoria–, con una esquiva PAZ que – si se llegara a concretar – como lo deseamos todos, podría –finalmente- hacer realidad ese sueño que expresara García Márquez en su discurso de aceptación del nobel, de transformarse en un lugar donde “…. Nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir y donde, de veraz, sea cierto el amor y sea posible la felicidad”.

Hablando de la “paz”, quiero y debo agradecer, en nombre de mi patria, el acompañamiento generoso y solidario de Chile al Proceso de Negociación con la guerrilla que, en buena hora, inició el Presidente Santos hace casi dos años.

De llegarse a buen puerto en dicha negociación, clausuraremos un amargo capítulo de nuestra historia que, infortunadamente, ha opacado el impacto de los múltiples logros políticos, sociales y económicos de los últimos cincuenta años. Por ello, éste mensaje de gratitud a Chile, extensivo a los señores y señoras diplomáticos y diplomáticas de Venezuela, Noruega y Cuba que aquí nos acompañan.

Pero, además del Proceso de Paz, estando reunidos en este emblemático punto de encuentro de Santiago, permítanme resaltar y agradecer la hospitalidad de la sociedad chilena a casi cincuenta mil colombianos y colombianas que hoy gozan de residencia temporal o definitiva en éste país. Gentes de bien de los más diversos orígenes. Algunos jóvenes estudiantes, otros prestantes empresarios, profesionales independientes, artistas, periodistas, sofisticados inversionistas o sencillos trabajadores que han sido acogidos con generosidad y que, a su turno, aportan con su esfuerzo, al engrandecimiento de esta Sociedad y al fortalecimiento de esta pujante economía.

Y es que, es cada vez más relevante, en la relación entre Chile y Colombia el “movimiento de personas”, habida cuenta que la integración económica, política y comercial que tanto se ha fortalecido entre los dos países, tiene necesariamente una perspectiva humana.

Además de los residentes; casi 90,000 viajeros chilenos visitaron Colombia en 2013 y más de ochenta mil turistas colombianos hicieron lo propio en éste grato país.

El número de universitarios y universitarias que, en la modalidad de intercambio entre ambas naciones adelantan estudios en cada uno de los dos países se ha incrementado exponencialmente, con ocasión de las becas Alianza del Pacífico y las becas Chile.

Pero además Colombia, con sus 47 millones de habitantes y con concentraciones urbanas importantes (cinco ciudades con más de dos millones de habitantes cada una y 10 ciudades con más de 500 mil habitantes ), siendo un país que avanza dramáticamente en la disminución de los índices de pobreza y en el que la clase media se solidifica y crece a ritmo acelerado; con tasas anuales de crecimiento del Producto Interno Bruto que se ubican entre las más altas del continente ( el pasado trimestre –por ejemplo — fue de 6.4% una de las más altas del mundo!), y una inflación reducida ( 1.9% al finalizar 2013 ), se ha constituido –para el exportador y el inversionista chileno–, en un mercado atractivo y estable en el que además, la cercanía cultural, la relativa proximidad geográfica y la complementariedad de ambas economías, son factores determinantes de atracción y éxito económico. No gratuitamente hoy tenemos registrados más de 130 empresas chilenas desarrollando más de 260 proyectos de inversión directa en Colombia.

De otra parte vale resaltar, con orgullo, la cada vez mayor presencia de Empresas colombianas instaladas en Chile desarrollando importantes proyectos productivos o de prestación de servicios y generando, de contera, varios miles de puestos de trabajo. En efecto, la inversión colombiana en Chile en estos últimos años supera los tres mil millones de dólares y está presente en sectores como el financiero, servicios públicos, ingeniería, fabricación de alimentos, acuicultura y manufactura.

Es evidente que esa integración creciente entre Chile y Colombia se ha favorecido, en gran medida, con iniciativas tales como la Alianza del Pacífico, cuya Cumbre Presidencial del pasado 20 de junio, dejó clara la voluntad de los cuatro mandatarios de los países miembros de, además de mantener la dinámica de la propia Alianza, complementarla con la propuesta chilena de seguir fortaleciendo los diferentes esquemas de integración en América Latina, como espacios de concertación y convergencia, orientados a fomentar el regionalismo abierto que inserte a las partes – eficientemente- en el mundo globalizado.

Repasando el reciente pasado de ésta mutuamente provechosa relación y, proyectándola a futuro, queda claro que la tendencia creciente en los intercambios de personas, bienes y capitales, acelera el conocimiento mutuo, los intercambios culturales, las posibilidades de negocios, etc. Pero, también en algunos aspectos, nos enfrenta a nuevos desafíos para los que requeriremos continuar avanzando y madurando en nuestra cooperación bilateral.

Estos nuevos retos incluyen temas tales como homologación de títulos profesionales o técnicos, regímenes aduaneros y sanitarios armonizados, mayor fortalecimiento de los mecanismos de coordinación en asuntos migratorios, cada vez más eficaz y eficiente cooperación judicial y policial, entre otros. Desafíos y oportunidades que obligan a ambos Gobiernos a continuar solidificando esa arquitectura de integración binacional que ya se tiene y que está llamada a continuar enriqueciendo cultural y económicamente ambas sociedades.

A ese respecto, queridos amigos, en mi condición de Embajador puedo afirmar, sin ambages, que somos optimistas! Y ello porque, día a día es más palpable y evidente la cercanía entre nuestros gobiernos, nuestras autoridades y entre ambos pueblos. Se consolida la confianza, se identifican nuevas y promisorias áreas de negocios, se expanden muchos de los existentes…. En fin, de la relación entre Colombia y Chile solo cabe decir, con satisfacción, que “vamos bien y mejorando”.

Por ello quisiera que brindáramos en esta reunión no sin antes expresar mi gratitud para con los colaboradores de la Embajada que se esmeraron en hacer posible esta concurrida, exitosa y grata conmemoración.

De igual forma, antes de brindar, quiero hacer un especial reconocimiento al “Grupo de Cámara Latinoamericana” que hoy nos acompaña y que es un conjunto conformado por jóvenes músicos chilenos y chilenas integrantes de orquestas juveniles de música docta de diversas regiones del país. Ellos compartirán con nosotros, una hermosa travesía –con sus propios arreglos –por los ritmos del folclor andino y caribeño colombiano, de la música autóctona chilena y otras composiciones populares tradicionales de américa latina.

Y quiero, muy especialmente, agradecer a los directivos de Abastible, AFP Capital, Banmedica, Copec, Corpbanca, Edemsa, ISA Intervial, Juan Valdez, Team Group y SURA; importantes Empresas chilenas y colombianas que, generosamente, contribuyeron al patrocinio de esta conmemoración.

Por todo lo dicho; por la presencia de todos ustedes en esta reunión; por el presente exitoso y el futuro promisorio de la relación binacional; por la paz que ha de llegar a nuestra querida Colombia con el apoyo de la hermana República de Chile y por los 204 años de Realismo Mágico transcurridos, los invito a brindar ………y muchas gracias!!

Sponsors Embajada de Colombia 2013

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