
mas de 20 fallecidos, 2.400 damnificados y más de 100.000 personas aisladas.
Las autoridades chilenas declararon estado de catástrofe en la región de Coquimbo y en la provincia de Huasco, en el norte del país, tras las fuertes lluvias que provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra.
Según la información oficial entregada por el gobierno, hasta ahora se registran al menos 10 muertos relacionados al temporal que afecta a diversas regiones de la nación sudamericana.
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) de Chile indicó que el fenómeno meteorológico extremo ha dejado miles de afectados, con más de 100.000 personas aisladas y varias desaparecidas en todo el país.
Algunas zonas de Coquimbo registraron precipitaciones históricas, superando los 200 mm en Cerro Tololo, según expertos en meteorología.
Se estima que hay más de 2.600 viviendas con daño mayor.
El presidente José Antonio Kast declaró que el gobierno decidió activar el estado constitucional de catástrofe tras evaluar la emergencia.
Esta medida permite al gobierno desplegar efectivos militares, limitar la libertad de circulación y movilizar recursos de asistencia con mayor rapidez para responder a la emergencia.
Por otra parte, cerca de 150.000 personas se mantienen sin servicio eléctrico a lo largo del país, informó el ministerio de Energía en su cuenta en X.
“Lo que llueve generalmente en un mes llovió en una hora, lo que lleva a calificar este evento como de precipitaciones anormales y extremas”, afirmó Máximo Pavez, subsecretario del Interior.
Además, se han cancelado las clases en Valparaíso, Huasco, Coquimbo, Copiapó, San José de Maipo y Tiltil.
Serie de fotografías de la costa central de Chile





El cambio climático está aumentando la incidencia de fenómenos extremos como sequías e inundaciones, según advierten expertos de todo el mundo, especialmente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), un organismo científico-político creado en 1988 por la ONU a iniciativa del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Pero, ¿por qué las inundaciones pueden alcanzar niveles tan destructivos? La respuesta tiene que ver con la crisis climática y la deforestación, entre otros factores.
(Lee también: ¿Qué son las corrientes oceánicas y por qué son importantes para el planeta?)
Como explica un artículo sobre el control de inundaciones del IPEA (Centro de Investigación en Ciencia, Tecnología y Sociedad) de Brasil, las inundaciones son “la acumulación de agua en zonas no deseadas”, especialmente dentro de una ciudad. “Las precipitaciones de gran magnitud contribuyen a que se produzcan inundaciones”, prosigue la fuente.
El documento del IPEA también subraya que los fenómenos más asociados a las inundaciones son:
“Las inundaciones tienen impactos medioambientales, pero también socioeconómicos y pérdidas humanas”, concluye la entidad. Como consecuencia, además de la destrucción material de infraestructuras y vidas, las crecidas e inundaciones aumentan el riesgo de enfermedades como la leptospirosis y la proliferación de vectores como cucarachas y ratas.
(También merece la pena leer: Los inviernos son cada vez más cálidos. ¿Qué consecuencias generaría la falta de nieve?)

Una de las imágenes del aeropuerto Salgado Filho, el principal de Porto Alegre, Rio Grande do Sul, inundado por las lluvias.
Fotografía de Divulgación FRAPORT (AEROPUERTO SALGADO FILHO)
Son varias las causas de las inundaciones en las zonas urbanas, como se detalla en un artículo sobre el tema de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro (UFRRJ). Entre ellas están “el tipo de pavimento, la basura en las alcantarillas, los errores de diseño (drenaje insuficiente) y la ocupación irregular del suelo”.
Además, la fuente cita el sellado del suelo como una de las causas de torrentes e inundaciones. “La trayectoria del agua de lluvia, una vez que toca el suelo, sigue tres direcciones”, explica el artículo.
“Puede ir hacia arriba (por evaporación), hacia los lados (escorrentía superficial) o hacia abajo (infiltración). Sin embargo, sólo habrá infiltración si el suelo es permeable o semipermeable, lo que no ocurre con el hormigón, el asfalto, la grava y los adoquines de las calles”, indica la fuente.
Además del problema de la impermeabilidad y del volumen del flujo de agua, la ocupación irregular del suelo es otro “factor agravante”: “En las ciudades y en sus alrededores existen áreas que no deben ser ocupadas, como márgenes de ríos, áreas de dunas y áreas con bosques nativos, laderas, manglares y otros”, subraya el documento.