

Por Jorge Vera Castillo, Analista Internacional.
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) es, históricamente, ya en este siglo XXI, la instancia de mayor importancia y significación estratégica en la inserción regional de Chile, desde su constitución en Caracas, el sábado 3 de diciembre de 2011, hace ya un decenio y poco más. Su mayor singularidad: al fin, una instancia no hemisférica, “al sur del Río Bravo”, sin Estados Unidos de Norteamérica ni Canadá, entre sus Estados Miembros.
Además, recordemos que la I Cumbre de la CELAC se realizó en nuestro país, culminando con la extensa DECLARACIÓN DE SANTIAGO, de 19 páginas, y fechada el 28 de enero de 2013. Asimismo, tengamos presente que, la II Cumbre se realizó en La Habana, el 28 y 29 de enero de 2014, con la mayor asistencia, no superada hasta ahora, de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Región, con el trascendente significado histórico de firma de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, junto con DECLARACIÓN II CUMBRE DE LA CELAC, de 16 páginas.
Sin embargo, para el propósito central de la panorámica que, visualizamos, y los puntos de vista que constituyen sus contenidos cardinales, es dable destacar y remarcar que, ya el 23 de mayo de 2008, en Brasilia, se había creado, formalmente, en nuestro ámbito subregional, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), con la firma de su Tratado Constitutivo.

Por cierto, la entidad subregional fue coadyuvante para surgimiento de la instancia regional, contribuyendo a abrir y construir un camino de coordinación política, basado en la Unidad en la Diversidad, como criterio rector, después de otros esquemas y experiencias del siglo XX, con sus propios cambios, complejidades, hechos, fracasos, limitaciones y/o retrocesos.
De allí que, es posible sostener la enorme potencialidad que pudiere alcanzar y tener una efectiva Revitalización de la UNASUR, en la cual la Política Exterior Chilena 2022-2026 podría colaborar con un liderazgo innovador, propositivo y realista, y con nuestra voluntad política clara, decidida y no ambigua, a partir de lo alcanzado, en lo institucional subregional, durante sus primeros diez años de existencia, simbolizada hasta mediados de 2018.
Así, será necesario, en caso que se adoptara esta propuesta estratégica, por parte del Nuevo Gobierno de S.E. el Presidente de la República de Chile, Gabriel Boric Font, desde el viernes 11 de marzo de 2022, y desde el inicio de su gestión gubernamental en las esferas de la Política Exterior y las Relaciones Internacionales, conocer detalladamente, y muy bien, los desarrollos institucionales – creativos, distintivos y valiosos -, alcanzados por la UNASUR.

Efectivamente, la institucionalización de la UNASUR había alcanzado un inédito desarrollo, al contar, en poco tiempo, con una excepcional sede, especialmente construida y destinada para ello, gracias al esfuerzo del Gobierno del Presidente del Ecuador Rafael Correa Delgado, con fuerte inversión, junto con el acuerdo y entusiasmo de todos sus Estados Miembros.
Su inauguración oficial, y con un ceremonial solemne, se realizó el viernes 5 de diciembre de 2014, en terrenos de Ciudad Mitad del Mundo, propiedad de la prefectura de la provincia de Pichincha, y situada en la parroquia de San Antonio, al norte del Distrito Metropolitano de Quito. Se contó con presencia de Presidentas y Presidentes de Gobierno, y Ministros ad hoc. La sede recibió el nombre de “Néstor Kirchner”, primer Secretario General de la UNASUR.

Cambios y sucesos políticos, desde mediados de la década pasada, con especial énfasis, en el contexto de una restauración conversadora, en nuestra subregión suramericana, ya se conocen. Un símbolo de todo esto, fue el nefasto y traicionero gobierno, neoliberal y no integracionista, encabezado por Lenín Boltaire Moreno Garcés, en el Ecuador. Este decidió cerrar dicha sede, y, sí, cambiar su destino fundacional y original, coincidiendo con el proceso de denuncia del Tratado de la UNASUR, por parte de algunos de sus 12 Estados Miembros, desde 2018.
Un aspecto fundamental, como contribución de la UNASUR, en su década de creciente desarrollo, a mi juicio, es que abría la posibilidad cierta de avanzar hacia una Autonomía Estratégica Subregional, insertos en las complejidades de un mundo plagado de agresiones, amenazas, bloqueos, chantajes, dobles raseros, injerencismos e intervencionismos en asuntos internos de los Estados, irrespetos constantes al Derecho Internacional, medidas coercitivas unilaterales, sanciones y el uso o amenaza del uso de la fuerza. Conductas y prácticas todas que, se han venido convirtiendo en características obstaculizadoras para un mundo multipolar.
Cualquier impulso hacia la Revitalización de la UNASUR, debe pensarse y tener en cuenta el buen funcionamiento que, alcanzó a tener su estructura, concebida, junto con su Secretaría General, a través de la existencia de doce Consejos, dedicados y especializados en distintas esferas y materias económicas y sociales, para la cooperación e integración suramericanas.
En este contexto, nos parece de cardinal relevancia, destacar y recordar tres instancias de un alcance estratégico: el Consejo de Defensa Suramericano (CDS), el Centro de Estudios Estratégicos de Defensa (CEED) y la Escuela Suramericana de Defensa (ESUDE). Lo primordial es que, estas iniciativas, no se quedaron en enunciados, de anhelados y buenos propósitos, sino que, se institucionalizaron efectivamente, tuvieron sus respectivos países sedes, sus autoridades directivas y sus Planes y Programas de Acción concretos acordados.
El CDS fue creado por Decisión adoptada en Reunión Extraordinaria del Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la UNASUR, en Salvador de Bahía, Brasil, el 16 de diciembre de 2008, especificándose su I. Naturaleza; II. Principios; III. Objetivos, y, IV. Estructura. De sus Principios, vale destacar y recordar: “a) Respeto de manera irrestricta a la soberanía, integridad e inviolabilidad de los Estados, la no intervención en sus asuntos internos y la autodeterminación de los pueblos”; “c)Promueve la paz y la solución pacífica de las controversias”; “g) Reconoce la subordinación constitucional de las instituciones de la Defensa a la autoridad civil legalmente constituida”, y, “j) Fomenta la defensa soberana de los recursos naturales de nuestras naciones”.
La Operatividad del CDS contaba con Planes de Acción anuales, ordenados por Actividad, con Responsable y Corresponsable que, constituyen Grupos de Trabajo, distribuidos según contenidos, en 4 Ejes Temáticos, todos muy relevantes: Políticas de Defensa; Cooperación Militar, Acciones Humanitarias y Operaciones de Paz; Industria y Tecnología de la Defensa, y, Formación y Capacitación.
El CEED se origina en el Primer Plan de Acción 2009 CDS, aprobado en Santiago de Chile, el 29 de enero de 2009. Es en plena coherencia con el Eje 4 Formación y Capacitación, en su Actividad 4c, que se decidió “Constituir y poner en funcionamiento el Centro Suramericano de Estudios Estratégicos de Defensa (CSEED), y encargar a un Grupo de Trabajo dirigido por Argentina, en un plazo de 60 días, la elaboración de la propuesta de su Estatuto. Responsable Argentina y Chile”. Y en la Actividad 4d se contemplaba “Realizar durante el 11, 12 y 13 de noviembre de 2009, en Río de Janeiro, el Primer Encuentro Suramericano de Estudios Estratégicos. Responsable Argentina, Brasil y Chile”. Así, el 10 de marzo de 2009, los Ministros de Defensa de la UNASUR aprobaron la creación del CEED del CDS, con el objeto de “generar un pensamiento estratégico a nivel regional, que coadyuve a la coordinación y la armonización en materia de políticas de defensa en Suramérica”. Se instaló y constituyó en Buenos Aires, el 26 de mayo de 2011.
La ESUDE surge de una propuesta inicial del Ecuador, con apoyo decidido de Argentina y Brasil. En la IV Reunión ordinaria del CDS aprobó el Plan de Acción 2013 CDS, en Lima, el 28 de noviembre de 2012. En su Eje 4 Formación y Capacitación se encuentra el origen institucional oficial de la ESUDE: “4. F Elaborar una propuesta de creación de la Escuela Suramericana de Defensa”. Responsable Argentina, Brasil y Ecuador. Corresponsable Guyana, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. Posteriormente, la creación de la ESUDE se aprobó en la V Reunión Ordinaria del CDS, en Paramaribo, Surinam, el 20 de febrero de 2014. Y la Primera Reunión de Trabajo de la ESUDE se realizó en Quito, los días 13 y 14 de abril de 2014, con Delegaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. En la ocasión, acordaron su Estatuto y Reglamento.
Así, es posible confirmar y relevar cuan concreta era la acción de la UNASUR, en planes y plazos, nada de aproximaciones burocráticas y/o retóricas, en las esferas ejemplificadas. Y. todo lo anterior, se iba elaborando en un contexto muy relevante para nuestra subregión, ya que, no debemos olvidar que, en Lima, el 30 de noviembre de 2012, se había adoptado por las doce Repúblicas suramericanas la “Declaración sobre Suramérica como Zona de Paz”.
En ésta, se señala en el punto “3. El propósito de fortalecer las Medidas de Fomento de la Confianza y Seguridad y sus procedimientos de aplicación, mediante acciones tangibles de transparencia en los gastos militares adoptadas en el marco de UNASUR, en especial el registro de gastos de defensa”. Además, se contempla en su punto “4. La promoción en la región de una cultura de paz basada, entre otros, en los propósitos del Tratado Constitutivo de UNASUR y en los principios de la Declaración y Programa de Acción sobre Cultura de Paz de las Naciones Unidas”.
Por ello, nuestra postulación para la Política Exterior Chilena 2022-2026, no tiene nada de nostálgica ni quimérica: se trata de una cuestión de formulación y puesta en práctica, con una decidida voluntad política presidencial y su ejecución ministerial, para avanzar, así, en la Reinserción Subregional de nuestro país, con la debida consideración y visión de un mundo multipolar, cooperativo, integrado, pacífico y seguro; junto al análisis, investigación y seguimiento de las correlaciones de fuerzas en actual y futura arena internacional y regional. Así, en este contexto político, cada una de nuestras profundizadas relaciones bilaterales, con países suramericanos, contribuirá a fortalecer la cooperación y la integración suramericanas.
Todo lo propuesto, demanda y requerirá, conocimientos y fuentes de información abiertas y otras, recursos humanos especializados – optimizados con una mirada de género y paridad – y recursos materiales, logísticos y presupuestarios suficientes, siempre con un carácter prolijo, responsable, riguroso y serio, a través de tareas cotidianas, para retomar iniciativas concretas concordadas con nuestros tres países vecinos limítrofes y los otros ocho suramericanos, en instancias estratégicas para la UNASUR, recordadas y sintetizadas: el CDS, el CEED y la ESUDE.
Estoy cierto que, nuestro Presidente Electo, junto a sus equipos encargados de la Política Exterior y Relaciones Internacionales de Chile, en el próximo período presidencial 2022-2026, tendrán la especial sensibilidad suscitada por el recuerdo de unas palabras de Gabriela Mistral, nuestra poetisa universal, primera Premio Nobel de Literatura en 1945, pionera internacionalista y la primera diplomática en la esfera consular desde 1932, pronunciadas ante el Consejo Directivo de la Unión Panamericana, en Washington D.C., en Sesión Extraordinaria, en su exposición ‘La Faena de Nuestra América’, hecha un lejano día martes 19 de marzo de 1946: “Veamos por que el vecino sea en este continente un semejante”.
Nuestra Reinserción Subregional podrá ser a través de una revitalizada UNASUR, con mirada de futuro, desde el Sur, edificando así una Autonomía Estratégica Subregional.
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